Justificación


La violencia en el mundo se ha convertido en signo distintivo de nuestros tiempos y amenaza continuamente la preservación del orden público, la paz social y la convivencia armónica.

El contexto sociocultural en que se encuentran inmersas las instituciones socializadoras fundamentales y los ciudadanos, en general producen constantemente condiciones para que los conflictos se aborden y gestionen destructivamente.

Sin embargo, el movimiento mediador, comprometido con la edificación de la paz y la concordia, paso a paso, ha encontrado espacios en los sistemas de justicia y la seguridad pública, pero, sobre todo, en el desarrollo de estrategias para pacífica a la familia, la escuela y la comunidad para encontrar alternativas positivas en la solución de los conflictos.

El reto es de dimensiones épicas, es una tarea urgente producir cambios en las culturas del orbe, y es necesario construir un consenso para que todos acojamos el compromiso de dar un giro radical a nuestras relaciones interpersonales, intrapersonales y sociales y claro, metodologías como la mediación, la habilitación del dialogo y los procesos restaurativos integran el núcleo que requerimos para que se acaten declaraciones y tratados internacionales así como las constituciones de los estados democráticos de derecho para que surjan ciudadanos que, criados en un ambiente de amor felicidad y comprensión, estén en condiciones de alcanzar el desarrollo armónico y pleno de su personalidad.

Y es por ello que hemos mantenido el diálogo en el marco de los congresos mundiales efectuados en África, Europa y América, y es ahora, en el Estado de Sonora, México, donde nos reuniremos expertos de distintas latitudes para contribuir al surgimiento de un mundo que todos merecemos.